Como leía mi hna. el otro día en la revista "Barcelona", ahora cualquier boludo puede escribir un libro de autoayuda, con sus teorías boludas, para que un infeliz boludo lo compre (lo digo sin absolverme de culpas, yo consumí Bucay, lo admito).
He aquí un asomo de mi teoría personal:
Siempre que pienso en el "estar feliz" se me vienen a la mente dos imágenes, dos fotografías de dos personas queridas por mi o por mis seres queridos, que ya no están en este plano existencial:
1. En la 1º, un adolescente se sostiene con sus brazos de algo parecido a un "mástil". Seguramente en algún matsuri (festival japonés). Una acrobacia admirable, porque su cuerpo, está casi perpendicular al palo (sostén). Y vaya uno a saber a que altura del piso estaba. Pero lo más impresionante de todo, es la sonrisa, la alegría que irradia. Esa energía que funciona como real motor para la acción. Y que trasciende el momento en el que fue tomada la foto (hace más de 40 y pico de años, creo). No tengo dudas de que él, se mantenía allí arriba, gracias a la felicidad que colmaba toda su alma aquél día. Sólo el cielo podía frenarlo.
2. La 2da., es el retrato de un joven, en una largada de una carrera de atletismo. La foto, también es en blanco y negro (de algunos años menos que la anterior). En este caso, la fuerza la emite el cuerpo en tensión del atleta. Y no es necesario mirarle el rostro para darse cuenta de que se sentía realmente "vivo". Rápido como vivió, se fue. A gran velocidad, pero dejando miles de añoranzas en las gentes que lo quisimos, y que lo conocimos. Él era fuerza, acción, empuje. Y sin darte cuenta, sin premeditarlo, ¡pucha que nos dejaste tanto para extrañarte!...
No tengo ninguna de las dos fotos. Porque ambas forman parte de los tesoros de sus familias más cercanas. Ellos decidieron irse juntos, con algunos meses de diferencia. Y los dos, generaron una gran tormenta de cambios y crecimientos en las vidas de muchas personas (dentro de las que me incluyo).
Lo que digo, es que a pesar de no poder contemplarlas diariamente, no hay día en que no recuerde "esa sonrisa" y "esa fuerza". Sobre todo en los momentos en los que me olvido de lo valioso que es estar vivito y coleando.
Y pienso que no es casual, que sus partidas, hayan sido de las más frías y dolorosas que viví en estos últimos tiempos, con plena conciencia de todo.
A estos dos hombres les agradezco enseñarme la muerte. Pero sobre todo, enseñarme más sobre la vida. Que no viene gratis...
Así que ahora que estamos superando las febriles navidades (Papá Noel es un ladri, sepanló). Es momento de condensar, todo lo que alegra y lo que duele, en un fuerte y firme deseo para el 2010. ¡Porque a mi la renovación de los ciclos me pone muy contenta!
Reciban mis deseos de felicidad, amor/es, salú (de a montones), nuevos objetivos, sueños a rolete, para este año que se acerca;
Deseos de que no se extingan los valores, el respeto, la tolerancia, lo humano del ser humano que cada vez está más olvidado;
Y apostar, por la renovación de los ciclos vitales: Miedos, prejuicios, envidias, relaciones cansadas y enfermas, mentalidades embobadas y embotadas, que se retiren a dormir una larga siesta, ¡que de sus restos nacerán nuevos brotes!; Por recordar todos los días, que cada uno tiene una función en esta vida, que todo lo que hacemos/pensamos/decimos, genera una gran ola expansiva que afecta al entorno, y que el entorno nos afecta. Que estamos profundamente unidos con los demás seres vivos (pensar también en plantas, animales, la Madre Tierra) por vínculos invisibles -para los sentidos- y muy necesarios, para darnos vida entre sí.
Deseos de que no se extingan los valores, el respeto, la tolerancia, lo humano del ser humano que cada vez está más olvidado;
Y apostar, por la renovación de los ciclos vitales: Miedos, prejuicios, envidias, relaciones cansadas y enfermas, mentalidades embobadas y embotadas, que se retiren a dormir una larga siesta, ¡que de sus restos nacerán nuevos brotes!; Por recordar todos los días, que cada uno tiene una función en esta vida, que todo lo que hacemos/pensamos/decimos, genera una gran ola expansiva que afecta al entorno, y que el entorno nos afecta. Que estamos profundamente unidos con los demás seres vivos (pensar también en plantas, animales, la Madre Tierra) por vínculos invisibles -para los sentidos- y muy necesarios, para darnos vida entre sí.
Por todo eso y mucho más,
Salúd! Chín- chín! Kanpai! (siempre a los ojos)!!!
¡Son los deseos desde mí, para ustedes!
CaRo Y.
Salúd! Chín- chín! Kanpai! (siempre a los ojos)!!!
¡Son los deseos desde mí, para ustedes!
CaRo Y.






