24.7.09

Estudio sobre la raza humana I

El choque cultural es inminente, cuando se toma la decisión de aventurarse en otras aguas. La "otredad" históricamente, separa. Pero no por su culpa...

-Okinawa, Naha. En algún boliche de ritmos latinos-

Quién sabe por qué motivos, se encontraron allí. Bailando una rumba.
Los centímetros que a él le sobraban de altura. A ella le andaban faltando desde los 15 años. Y sin embargo, esa no sería la única distancia que aplastaría las posibles coincidencias.
De Puerto Rico, él. Identidad revuelta -para nada resuelta-, la de ella.
Podría haber quedado todo en una simpática anécdota, de no ser por las palabras y preguntas que asistieron a la danza para acompasar los prejuicios a los movimientos.
Seguramente se habrán dicho los nombres, y las respectivas edades.Ella 21 (si, lo sé parezco de 16); Él 19 (¡Qué? ¡está hecho mierda! parece de 30 y pico).
Posiblemente después de aclarar el estado civil de cada uno, se embotaron los espacios y las cabezas bajaron sus persianas...
Ella, corazón habitado. Él...a él, no le era fácil remendar este punto. Era de las bases norteamericanas (plagas en tierras okinawenses), estaba esperando ser enviado al campo de batalla, allí por medio oriente donde siempre hay algún recurso natural -historia conocida para latinoamerica- que reclama "nuevo dueño" y justifica el montaje de una nueva guerra . Y cuando tu principal ideal es combatir por los ideales de la Nación(Nacido en puerto rico, colonia yanqui, morir por los yanquis, ¿cuál es tu patria?)...no queda espacio para el amor, u otros sentimientos que estorban en las conquistas. Para él matar al enemigo, era un deber, y algo natural. Sin remordimientos, decía que tenía la habilidad de recordar los rostros de las personas... (ojalá fuera para tener dulces recuerdos de otros que se van paseando por tu vida... ¿mirarás las caras antes de volarles la cabeza?)

Asi fue que ahora ya no tenía sentido aprender a bailar la rumba. De afuera se verían dos personas compartiendo el ritmo. De adentro, tantas cosas...

20.7.09



A TI

Desconocido, si al pasar junto a mí deseas hablarme,
¿por qué no has de hablarme?
¿Y por qué no he de hablarte?



Walt Whitman

2.7.09

Tema: Mi casa I



Mi casa es desmontable. Como un juego de muñecas, o una escenografía. En dos habitaciones
(una grande, otra chiquita) se desencadena toda la acción de esta familia rodante. Resulta que dentro de todo este cúmulo de mudanzas (ya que nunca se terminaron de desarmar los paquetes) los habitantes del lugar, buscan sus espacios. Obviamente, no los encuentran porque no hay tantos. Bah, en realidad los hay, sólo que están mal aprovechados (porque faltó cemento).
Entonces nos encontramos con que, una habitación sirve de: comedor, escritorio , Cybercafé (Uy! debería estar haciendo un TP domiciliario), dormitorio, salón de baile, espacio de fervientes debates de sobremesa, taller de artes varias -y no tanto-, biblioteca, depósito de bártulos (Marcelolaputamadreveniabuscartucajaregistradoravieja)...etc, etc.
Si vienen visitas, se movilizan las tantas cosas hacia la habitación más pequeña. Al momento de conciliar el sueño, se realiza la misma acción pero al revés. Todo vuelve a su lugar.
Y si se preguntan por la privacidad: hacemos un lindo rollito y nos lo met..................................
Aparte de todo esto. Nuestro accionar se ve limitado por una cruenta rivalidad existente entre dos de los 3 gatos con los que convivimos. Asi que hay que asegurarse de que ni se vean. (Ah, y uno de ellos sabe abrir la puerta).


Pero no me quejo eh! -tanto-, tengo casa. Y una linda familia para compartirla.
Encontré una directa relación entre las mudanzas y la casa desmontable; y la historia de las personas que aquí viven. Pero eso lo dejamos para cuando retome terapia...alguna veeeezzz.

Todo surgió porque se me ocurrió que estaría copado tener una mini biblioteca al lado del inodoro. Lo medité bien y me di cuenta de que sería demasiado trabajoso ejercer la mudanza también en el baño (porque para bañarse hay que sacar varias cosas, pa' que no se mojen pues).

Y bueh, tendré que seguir llevando y trayendo el librito cada vez que surja una emergenciafecal (si, las apariencias engañan, no tengo ni un poquito de finura).