Vera Lorraine Dinkle (de Mary & Max)
Tenemos la libertad de elegir, y la comodidad de quejarnos (al pedo)
Hoy, tengo el honor de presentarles, a un personaje muy particular.
Con ustedes... Rita, ¡la lombriz!
Deben saber que fue sumamente complejo sugerirle que se asome a la luz del día. Por tal motivo, en un acto de copadez desmedido de mi parte, les haré entrega de ciertas pistas, para poder dar con ella con muy poco esfuerzo:
Tiene un complejo muy grande (no voy a dar detalles, para evitar herir susceptibilidades). El problema con este asunto, es que está convencida de que todo el mundo vive pendiente de su gran defecto. Esto la convierte en un ser retorcido, bastante resentido. Y lo cierto, es que nadie lo nota.
Anda siempre con María Ester, otra lombriz. No se pueden ni ver, se odian. Pero se necesitan. Es como una convivencia necesaria, un matrimonio poco feliz.
Todo lo sabe, absolutamente todo;
El nivel de queja llega con Rita, a su máxima expresión. Un delicioso canto infinito, que deleita oídos, martilla tímpanos e infla testículos, hasta hacerlos estallar de la emoción (No es un detalle menor, advertir, que cuando está apunto de afilar la lengua, un zumbido ensordecedor antecede su voz de pito. Guarrrda!).
Y basta por hoy.
Siéntanse libres de continuar con la descripción de este espécimen.
No hace falta mirar muy afuera para encontrarla.
Ah, y nunca pero nunca, debéis escupirle al cielo (¿me leíste bien Carolo?)
|Cualquier similitud con la realidad, es pura consecuencia|