Si hay algo que me resulta apasionante de las susodichas. Es que no dan espacio a la diagramación concienzuda de lo que uno pretende hacer con ellas.
Resulta que los colores estaban ahi, quietecitos y organizados en la paleta. Hasta que el agua intervino. Y juntos, empezaron a hacer de las suyas...
Al final no era tan fácil como parecía.
Asi es, todos los años de neurosis obsesiva, metódicamente impuestos/acatados, que uno fue acumulando ordenada y obedientemente, desde su infancia más tierna, se van claramente...a la mismísima mierda.
Porque desde el primer instante, en el que el pincel se apoya sobre el papel, empieza a brotar todo...libre albedrío. Y algo adentro del cuerpo, golpea. Y explota. Encuentra una salida. Se estira, juega, baila, se arrastra. Disfruta y se saluda con cada molécula de agua. Se larga la correría de travesuras.
-Oh no! -dice el cerebro calculador. Un error!. ¿Y ahora?. Pero, ¿hay que esperar?¿Qué hago?.
-Necesita tiempo, SU tiempo. Dejá que el agua decida. Que fluya.
-Y después, ¿que pasa?. Cambios, devenir, futuro inciertooo. Ay! Dudo. No lo puedo controlaAar. ¿Qué es esta sensación tan chota?. Yo 'simplemente' quería que el rojo se extendiera 5,5 cm. hasta llegar al margen inferior izquierdo de la hoja. Y ahoraaaaaaa?...
-Ay, pequeña mente conflictuada. Solo Déjalo ser.....
Y es que en realidad, está taaaan bueno cuando tocás fondo. Porque te empezás a cuestionar, por ej.: ¿A dónde cuernos quiero llegar con toda esta constipación mental?.
Poder ir más allá del repetir como loro "del error se aprende". ¡Las pelotas!. La verdad es que me muero de miedo ante la posibilidad de equivocarme. Y el hecho de volverse una conchudita sufrida, es taaaan tentador.
El día que abandoné la acuarela. Quedé frustradísima. Hasta sentí que nunca más, iba a volver a tocarlas.
Hoy, las vuelvo a mirar. Y la verdad es que me gustan, y mucho. Todavía me da un poco de cagazo la falta de control, su autonomía. Pero es que se siente taaaan bien, cuando te relajás, y dejás a tu ser expresarse.
Parece que la posibilidad de equivocarse existe. Y que no es tan sencillo llegar a eso. No se trata de torpeza, ni falta de conocimientos. Sino que, requiere valor. Para bancarse lo que pase, para aguantar el vacío. Y hacerse cargo de lo que estamos siendo ahora, hoy. In this life.