Mi casa es desmontable. Como un juego de muñecas, o una escenografía. En dos habitaciones (una grande, otra chiquita) se desencadena toda la acción de esta familia rodante. Resulta que dentro de todo este cúmulo de mudanzas (ya que nunca se terminaron de desarmar los paquetes) los habitantes del lugar, buscan sus espacios. Obviamente, no los encuentran porque no hay tantos. Bah, en realidad los hay, sólo que están mal aprovechados (porque faltó cemento).
Entonces nos encontramos con que, una habitación sirve de: comedor, escritorio , Cybercafé (Uy! debería estar haciendo un TP domiciliario), dormitorio, salón de baile, espacio de fervientes debates de sobremesa, taller de artes varias -y no tanto-, biblioteca, depósito de bártulos (Marcelolaputamadreveniabuscartucajaregistradoravieja)...etc, etc.
Si vienen visitas, se movilizan las tantas cosas hacia la habitación más pequeña. Al momento de conciliar el sueño, se realiza la misma acción pero al revés. Todo vuelve a su lugar.Y si se preguntan por la privacidad: hacemos un lindo rollito y nos lo met.................................. Aparte de todo esto. Nuestro accionar se ve limitado por una cruenta rivalidad existente entre dos de los 3 gatos con los que convivimos. Asi que hay que asegurarse de que ni se vean. (Ah, y uno de ellos sabe abrir la puerta).
Pero no me quejo eh! -tanto-, tengo casa. Y una linda familia para compartirla.
Encontré una directa relación entre las mudanzas y la casa desmontable; y la historia de las personas que aquí viven. Pero eso lo dejamos para cuando retome terapia...alguna veeeezzz.
Encontré una directa relación entre las mudanzas y la casa desmontable; y la historia de las personas que aquí viven. Pero eso lo dejamos para cuando retome terapia...alguna veeeezzz.
Todo surgió porque se me ocurrió que estaría copado tener una mini biblioteca al lado del inodoro. Lo medité bien y me di cuenta de que sería demasiado trabajoso ejercer la mudanza también en el baño (porque para bañarse hay que sacar varias cosas, pa' que no se mojen pues).
Y bueh, tendré que seguir llevando y trayendo el librito cada vez que surja una emergenciafecal (si, las apariencias engañan, no tengo ni un poquito de finura).

