
Mi nueva lectura de baño es: "El grito silencioso" de Kenzaburo Oé, me lo prestó mi tío.
Resulta que andaba paseando por dicho libro en uno de mis momentos predilectos de meditación (otro sería por ejemplo, la ducha. Nota mental: aparte de la biblioteca para baño, estaría bueno un anotador impermeable), cuando me topé con la siguiente situación: dos japoneses que se encontraban en EEUU, y al hablar de los propios yanquis, los llamaban 'extranjeros' (gaijin). Fue la nota al pie la que me devolvió a mis replanteos de identidad. La siguiente decía que "Los japoneses siempre se refieren así a los no japoneses, incluso en situaciones como ésta, en que los extranjeros son ellos".
Quedé sorprendida. Porque eso pasa todo el tiempo entre nosotros los descendientes, esa cosa de denominar a los que no son de la colectividad japonesa como 'gaijin = extranjero'. Pero nunca pensé que ese hábito, viniera de tan lejos.
Ahora dejamos en remojo la idea previa que planteé y pasamos a otra situación que viví. Luego, retomaremos y le pondremos una bella relación a cada una de las partes que forman el todo.
En el taxi, volviendo del recital de "Pitty", banda brasileira (Ufa Gasti, ¡hasta enterarte de los recitales te sale bien!). Nos tocó un tachero un tanto curioso, cuya sutileza para las preguntas, así como su interés por el intercambio cultural, tenían la misma delicadeza y diplomacia que pensar en la poética imagen de por ej... un palo en el orto.
En esto consistió el viaje:
-¿Ustedes QUÉ son? argentinos hijos de japoneses; AH! yo también: soy argentino, hijo de argentinos. Respiremos, para no escupir al conductor.
-Chinos, coreanos, japoneses, orientales, todo lo mismo. ¿Existen japoneses, chinos, coreanos, etc...con rulos? Si, muy pocos pero hay. ¿Seguro?, porque yo nunca vi, todos tienen el pelo lacio. ¿Por qué todos los japoneseschinosorientalescoreanosvietnamitasetc tiene el pelo lacio?.
-Si un japonés, chino, coreano, oriental, etc. se casa con una rubia, el hijo ¿sale rubio? (No, es cuestión de genética); Ya sé que es genética, pero alguna ve, ¿vieron un japonés rubio? (Unchi: Si! en Dragon Ball Z!- estuvo MUY bien. Chiste no entendido por el tachero. Pero a nosotros, los orientalesjaponeseschinoscoreanosetc nos causó muuuucha risa)
-Bueno chicos, disculpen las preguntas. No piensen que discrimino...
Retomando...
Creo que me acerco al quid de la cuestión. Para mi, todo se resume al problema de la no indagación de la propia identidad. Porque no conviene recordar, revisar de dónde venimos, de qué estamos hechos. ¿A qué me refiero con esto?. Argentina es un país constituído, en su mayoría, por inmigrantes. Debido a que sus habitantantes originarios fueron reducidos a los márgenes de la historia, como los indios salvajes que no sabían hablar y que andaban en bolas por la vida, necesitados de la "verdadera religión", así como también de la viruela, y otras pestes que los colonizadores trajeron generosamente para ofrecer en aquél intercambio. Es así que, asumiendo esta parte de la historia, uno debería tener en claro que el ser argentino, es algo muchísimo más complejo que el hecho de haber sido los primeros, los segundos diría yo, en pisotear estos pagos. El Euroegocentrismo de todos los tiempos.
Por otro lado, los japoneses y descendientes. Que vienen en oleadas inmigratorias, desde hace ya 100 años, para nunca terminar de sentirse argentinos. Esa autodiscriminación es necesaria para poder mantener bien resistente la burbuja ¿protectora? contra los malhechores gaijines (extranjeros) que vienen a sabotear la raza, las costumbres, y algunas chotísimas tradiciones. Que dicho sea de paso, no sabemos por qué se hacen, de dónde han salido, tampoco le encontramos un sentido, no las sentimos, Pero LO que Sí SABEMOS, es que debemos repetirlas hasta el fin de los tiempos...
Esas son algunas de las cosas, que a mi criterio deberían modificarse en las cabecitas de todos nosotros. Repensarnos. Y volver a tejernos, con los diferentes retazos que nos constituyen, nos influyen, nos deforman, nos forman, nos conforman, nos arraigan, nos transforman. De ahí, pienso, salen muchos de los conflictos de lo que creemos ser. Porque constantemente nos esforzamos por SER, pero nunca por ESTAR.
Resulta que andaba paseando por dicho libro en uno de mis momentos predilectos de meditación (otro sería por ejemplo, la ducha. Nota mental: aparte de la biblioteca para baño, estaría bueno un anotador impermeable), cuando me topé con la siguiente situación: dos japoneses que se encontraban en EEUU, y al hablar de los propios yanquis, los llamaban 'extranjeros' (gaijin). Fue la nota al pie la que me devolvió a mis replanteos de identidad. La siguiente decía que "Los japoneses siempre se refieren así a los no japoneses, incluso en situaciones como ésta, en que los extranjeros son ellos".
Quedé sorprendida. Porque eso pasa todo el tiempo entre nosotros los descendientes, esa cosa de denominar a los que no son de la colectividad japonesa como 'gaijin = extranjero'. Pero nunca pensé que ese hábito, viniera de tan lejos.
Ahora dejamos en remojo la idea previa que planteé y pasamos a otra situación que viví. Luego, retomaremos y le pondremos una bella relación a cada una de las partes que forman el todo.
En el taxi, volviendo del recital de "Pitty", banda brasileira (Ufa Gasti, ¡hasta enterarte de los recitales te sale bien!). Nos tocó un tachero un tanto curioso, cuya sutileza para las preguntas, así como su interés por el intercambio cultural, tenían la misma delicadeza y diplomacia que pensar en la poética imagen de por ej... un palo en el orto.
En esto consistió el viaje:
-¿Ustedes QUÉ son? argentinos hijos de japoneses; AH! yo también: soy argentino, hijo de argentinos. Respiremos, para no escupir al conductor.
-Chinos, coreanos, japoneses, orientales, todo lo mismo. ¿Existen japoneses, chinos, coreanos, etc...con rulos? Si, muy pocos pero hay. ¿Seguro?, porque yo nunca vi, todos tienen el pelo lacio. ¿Por qué todos los japoneseschinosorientalescoreanosvietnamitasetc tiene el pelo lacio?.
-Si un japonés, chino, coreano, oriental, etc. se casa con una rubia, el hijo ¿sale rubio? (No, es cuestión de genética); Ya sé que es genética, pero alguna ve, ¿vieron un japonés rubio? (Unchi: Si! en Dragon Ball Z!- estuvo MUY bien. Chiste no entendido por el tachero. Pero a nosotros, los orientalesjaponeseschinoscoreanosetc nos causó muuuucha risa)
-Bueno chicos, disculpen las preguntas. No piensen que discrimino...
Retomando...
Creo que me acerco al quid de la cuestión. Para mi, todo se resume al problema de la no indagación de la propia identidad. Porque no conviene recordar, revisar de dónde venimos, de qué estamos hechos. ¿A qué me refiero con esto?. Argentina es un país constituído, en su mayoría, por inmigrantes. Debido a que sus habitantantes originarios fueron reducidos a los márgenes de la historia, como los indios salvajes que no sabían hablar y que andaban en bolas por la vida, necesitados de la "verdadera religión", así como también de la viruela, y otras pestes que los colonizadores trajeron generosamente para ofrecer en aquél intercambio. Es así que, asumiendo esta parte de la historia, uno debería tener en claro que el ser argentino, es algo muchísimo más complejo que el hecho de haber sido los primeros, los segundos diría yo, en pisotear estos pagos. El Euroegocentrismo de todos los tiempos.
Por otro lado, los japoneses y descendientes. Que vienen en oleadas inmigratorias, desde hace ya 100 años, para nunca terminar de sentirse argentinos. Esa autodiscriminación es necesaria para poder mantener bien resistente la burbuja ¿protectora? contra los malhechores gaijines (extranjeros) que vienen a sabotear la raza, las costumbres, y algunas chotísimas tradiciones. Que dicho sea de paso, no sabemos por qué se hacen, de dónde han salido, tampoco le encontramos un sentido, no las sentimos, Pero LO que Sí SABEMOS, es que debemos repetirlas hasta el fin de los tiempos...
Esas son algunas de las cosas, que a mi criterio deberían modificarse en las cabecitas de todos nosotros. Repensarnos. Y volver a tejernos, con los diferentes retazos que nos constituyen, nos influyen, nos deforman, nos forman, nos conforman, nos arraigan, nos transforman. De ahí, pienso, salen muchos de los conflictos de lo que creemos ser. Porque constantemente nos esforzamos por SER, pero nunca por ESTAR.
