Vengo pateando la actualización del blog desde hace rato.
Heme aquí, sobreviviendo a patologías filiares, luchas de egos, ocupaciones postergadas, etc., y buen (sin soplar y repitiendo: TODOS TENEMOS PROBLEMAS) Aquí vamos...
Iba a explayarme en cosas que seguramente no le iban a importar a nadie más que a mi. Como por ejemplo, que en esta semana conocí dos facultades:
Puán (de la UBA, Filosofía y Letras), que me gustó mucho mucho. Mucha gente, muchos libros. Fuimos con Lau para escuchar una charla sobre danza Butoh (escribiré en otro momento sobre las ideas que se dijeron ahí y me coparon); Y la del Salvador de Sociales (USAL), había poca gente y hacía frío. Tenía una cita. Me plantaron como a un Manolo (mi cactus). Pero no me rindo, y apuesto a que esa historia va a tener un final feliz.
O también podría decir algo sobre el regreso de Sp1t (05/06) a los escenarios . La banda Nü metalera donde toca mi cuñado querido. Para los que pongan cara de oler caca solamente por haber leído el estilo musical -si es que no les agrada-. Les aseguro que estuvo muy bueno, sonó retebien. Y no soy Nü metal, ni sé escupir.
Pero NOno! quiero hablar de esto:
Hoy fuimos con Jime, Jesi y Ori a la función teatral de Luis Pescetti. Es para niños... y para grandes también (había más papases y mamases que chicos, ja!). Lo que tiene de buenísimo este cantante, educador, compositor, y más etcéteras, es que considera a los chicos como personas. Y no es ninguna obviedad lo que digo. Se pone en el lugar de ellos, aprendiendo a escuchar sus necesidades, sus inquietudes, intereses. Y de paso, les facilita un par de tips a los progenitores, de como entender a los bajitos, para no cagarles la vida con prohibiciones, frustraciones, miedos. Es genial. Si tienen hijas, hijos, sobrinas, sobrinos, primitas, primitos, llevenlós -y llevensé- a verlo! y si no tienen, consigan uno prestado (ojo! pidiendo permiso, no como la inNoble Ernestina)...o colensé como hicimos con jime, con alguna amiga/o con hija/o.
Cambiando de espacioytiempo, pero no de tema. A la hora de la comida, vimos una peli, Children of men (lean la sinopsis hipervinculada). En ella se ve, como toda la esperanza de la humanidad pende de la vida de una bebé, o más bien del nacimiento de ella (Azotada, la raza humana, por la esterilidad. Hacía ya muchos años que no había nacimientos). Es siniestro, pero no se aleja lo suficiente de la realidad, que no es ni la que vemos en la tele, ni la de los diarios. Sino esa que esquivamos todos los días. Por ej., Nenas y nenes de la calle ( digo "de", porque pertenecen al sistema de cemento) acoplados al montaje de la ciudad, como cualquier cartel de publicidad (salvo que estos ejercen mayor dominio de persuasión sobre nosotros que los primeros, sin duda). O quizá, sin salir de las propias casas, abriendo un poco más los ojitos, si si así...EPA! ¿qué pasó?...
Ya descreo de la premisa "los infantes son el futuro", porque mientras nos podemos cómodos en esa idea. Ellos van creciendo. Y a veces, muy solos. Eso es lo triste, las situaciones de abandono en todos los planos y circunstancias que se nos ocurran. Hoy siento, que los niños y niñas, son el futuro, pero por sobre todo, el presente. Porque ahora es el momento de respetar sus espacios, de acompañarlos, contenerlos. De darles una infancia repleta de emociones sanas y de alimento (natural, no transgénico) que alimente al corazón. Pero necesitan ir de la mano con los adultos. Una mano que acaricie (Sres. religiosos abstenerse), que nutra, que guíe. Que enseñe los límites, pero que no pegue, ni apriete, ni presione, ni asfixie.
Basta de hacernos los giles...Dejemos por un ratito de prestarle TANTA atención al niño interior, y pongámonos las pilas con el pequeño que tenemos al lado, que no nos pertenece, pero reclama ayuda.
