"Imaginen a los dinosaurios en la cama..." Así se titula la primer nota del suplemento RADAR del Domingo anterior al pasado (favor de leerla).
Como si fueran los hombrecitos del mito de la Caverna de Platón, convencidos de que las sombras son LO REAL. Tan asustados, refugiados en su aparente "me da lo mismo", van ellos por la vida, apretando fuerte el esfínter anal para que no se les escape ni un suspiro. Agazapados detrás de su pose de tipos normales, van, diciendo qué está bien... qué no... quiénes tienen derecho a tener derechos y quiénes no. Qué elecciones (Oh! se dan el lujo de elegir, los muy degenerados...pensarán) deben ser castigadas, por aquellos que ponen los ojos chiquitos para no mirar de frente al sol. Porque para sentirlo, tienen que dejarse tocar por ese afuera tan impuro, sucio, enfermo, ajeno. Y ellos no osarán salir de su refugio. Es que temen que el calor queme, realmente temen que los caliente -más de lo correctamente permitido- . Así que, sentados, dentro de sus cuevas, frente al plano donde se proyectan las supuestas realidades. Repiten como loritos acéfalos, una y otra vez, eso que el que tira de los piolines, necesita que digan. Pero shhh... ellos no quieren saberlo, y siguen caminando - o dando vueltas en el mismo lugar- altaneros y orgullosos de ser ¿tan normales? los infelices!, atribuyéndole a ese eco que murmuran, el mote de opiniones propias...
Me revuelve el estómago hasta el asco, esa postura neonazi mesurada, edulcorada, hipócrita...del a mi no me afecta lo que te pase... Pero tengo el privilegio de decirte si estás capacitado o no para criar un hijo, para tener una familia, para tener derechos civiles. Del no me importa lo que hagas en tu cama, pero si es con alguien de tu mismo sexo, ay que macana!... Pensá en tus hijos, la presión social, las burlas constantes, el hostigamiento... (de gente como yo que no va a contener su disgusto modosito). Es mejor dejar las cosas como están, abstente de querer una mejor calidad de vida, total... son una minoría...
y seguirán, por los siglos de los siglos...
mientras el Sto. Sistema siga con las transmisiones ininterrumpidas...
|Es ridículo|
¿Quiénes somos nosotros para ir por la vida, livianamente, cuestionando la categoría de persona de los demás?
