El domingo fuimos al Parque. Luis me regaló un libro que yo elegí (Gracias Lui!). Estuve dudando largo rato entre varios, miraba con cariño uno de Boris Vian, otro de Umberto Eco, y también había preguntado si tenía algo de Juan Gelman (no tenía). Al final, los dejé en lista de espera, y me llevé otro.
Desde el principio, supe que la elección había sido la mejor prioridad. Pasé dos días aprovechando momentos para leerlo. Tan entusiasmada andaba, que le empecé a insistir a Norma para que se adentrara en la historia. Me fui a bañar, y los dejé a solas.
A mi regreso, una noticia terrible. El libro estaba fallado, muy. Entre risas crueles, me fue develada la verdad.
Todo empezó en la página 176, seguida por la 213, después la 178, 216, 209, 182, 183, 212, 221, 186, 187, 224, 217, 190, 1991, 220, 229, 194, 195, 232, 225,198,199, 228, 237.
Abatida, miré con resignación la biblioteca. Y descubrí... ¡que ya lo tenía!. Era de otra editorial (de la colección del diario de la -lamentable- mayoría), pero tenía todo, hasta los apéndices. Sólo había una diferencia. Dos prólogos (uno anterior al del libro original) . Leí todo el libro hasta el final, y recién ahí me fui al 1° prólogo. No le hace justicia.