Me obsesioné con este tema. Es de ese tipo de música que llega a mis oídos, gracias a mi amada mandarina. Casi siempre me pudre, porque no para de hacer sonar a sus favoritos, una y otra vez, sin preguntarme si la paso bomba con el "repeat all" (pero buen, eso lo hacemos todos).
Cuando los deja descansar, ahí me arrimo a escucharlos con más cariño. Y cada tanto, me enamoro de alguna canción. Este es uno de los casos:
Otra cosa. En semana santa me invitaron a Córdoba, Nono. Me entristeció ver tanta propiedad privada, sobredosis de cercos alambrados. Y pocos animalitos, sólo una liebre. El resto, estaban en un museo del pueblo, bien secos (según los carteles cada uno de los ejemplares -porque había una perfecta selección- fueron encontrados muertos después de un granizo. Qué organización para morirse estos bichos, cabeceando el granizo a lo loco habrán estado). Y al tatú carreta, lo atropelló un auto, pero quedó entero.

